Edificios Públicos

En los edificios, los índices de contaminación pueden excederse debido a malas condiciones internas de suciedad, polvo, humedad, gases tóxicos, hongos y aguas estancadas, o bien crear cuadros absolutamente nuevos de contaminación en el interior del edificio. Los lugares de pública concurrencia, como hoteles, restaurantes, bares, discotecas, etc. tienen un alto índice de contaminantes ambientales, como polvo, suciedad, humo, hollín, y pequeñas gotas de aerosoles suspendidas en el aire que respiramos. Cuanto más pequeñas sean las partículas, más profundamente penetrarán en los pulmones, donde pueden ocasionar problemas.

Así mismo, los materiales de construcción y decoración tales como alfombras y muebles, pinturas, pueden emitir compuestos orgánicos volátiles nocivos, que pueden afectar seriamente a personas que sufren de asma y alergia.

No obstante, más del 90% de la contaminación ambiental en edificios y áreas público es por humo del tabaco, es decir, muy por encima de cualquier contaminante que emita cualquier otra fuente de energía, desde calderas a cocinas, e incluso las procedentes del tráfico de la calle.

Otro de los principales problemas en estos espacios, son los olores debidos a la masificación de gente y al tipo de actividad (el aire puede estar contaminado por las actividades de cocina a través de los olores y partículas de aire contaminado).

Así mismo, en aquellos locales en los que se trabaje con alimentos mediante dicha tecnología se mantienen los ambientes limpios de tal forma que en el momento de la manipulación, conservación o envasado, el producto no se vea perjudicado por las concentraciones bacterianas, hongos y virus. Por tanto, con la aplicación de esta tecnología se reducen drásticamente las concentraciones de u.f.c. “unidades formadoras de colonias”, bacterias (ej. E-coli, Salmonella, etc.), virus y esporas de moho (ej. Penicillium), existentes en todos los ambientes.